Comunicar para movilizar, y el desafío de encauzar voluntades

La irrupción de colectivos como el de los fans del k-pop en acciones de incidencia, organizadas y ejecutadas a través de las redes sociales, plantea una serie de incógnitas cuando se las traslada al campo de la comunicación para la movilización. Representa un nuevo tipo de participación ciudadana, aún poco explorado, y con múltiples potencialidades.

Escrito por Rodrigo Rotela.

 

Junio de 2021. En pleno auge de la pandemia de covid-19, durante la semana previa a las elecciones internas de los partidos políticos de nuestra aldea bien al sur del mundo, sin vacunas ni respuestas, surgió como tromba en el mundo según twitter un asunto que se convirtió en tendencia y que visibilizó -para muchos-, a al menos dos actores hasta aquí ignotos: BTS y sus Army.

El primero -BTS-, es una banda de pop surcoreana que viene teniendo un éxito comercial poco común en el mundo occidental, y que marca tendencias globales desde hace ya un par de años. Su fandom, conocido como Army, es una de las fuerzas más arrolladoras y organizadas que se haya visto en la era de las redes sociales 2.0+, y su incidencia en asuntos más allá de la fama y reputación de sus músicos favoritos es la que se busca analizar en este espacio.

El asunto en cuestión: el diario ABC Color de Asunción del Paraguay republicó un artículo de la agencia de noticias EFE firmado por Javier Romualdo, en el que se pone en duda la precisión de las listas de éxitos musicales y se acusa de algunas prácticas controversiales a la banda surcoreana y su Army.

Les fans reaccionaron y exigieron al medio paraguayo que retire la publicación y pida disculpas, logrando que su hashtag #DisculpateABCCOLOR se convierta en tendencia. Lo mismo ocurrió cuando otro comunicador intentó -con poco éxito y poca gracia-, ironizar sobre el asunto.

Pocas dudas quedan acerca de la capacidad de organización y movilización que han logrado desarrollar les Army alrededor del mundo. Y esta capacidad no se limita al mundo musical ni a cuestiones que tienen que ver con sus ídolos.

En marzo de este año, cuando Asunción hervía con movilizaciones sociales de repudio a las autoridades y se desataba una ola de represión hacia las personas movilizadas en las calles, el mundo se hacía eco de lo que pasaba en Paraguay gracias a la acciones informativas organizadas por Army, agrupadas en varios hashtag que fueron tendencia mundial durante varios días.

Toda esa fuerza organizada y movilizada ha sido poco estudiada aún. Poco se habla de las enormes potencialidades comunicativas que tiene el Army, en especial en aquellas que trascienden las acciones de marketing y el posicionamiento de productos y personalidades. Cierto, algunos políticos ya quisieron subirse al tren, pero este análisis pretende enfocarse en procesos comunicativos más cercanos a la participación ciudadana y la incidencia en políticas públicas.

La comunicación es ante todo comunicación de sentidos decía Bernardo Toro, haciendo referencia en particular a la construcción de lo público. La movilización se entiende como la convocación de voluntades para actuar en la búsqueda de un propósito común bajo una interpretación y un sentido compartidos.

En esta lógica, un colectivo numeroso y organizado como el de los fans del k-pop parece haber hecho al menos la mitad de trabajo en lo que se requiere como premisa de inicio para una estrategia movilizadora. Comparten sentidos y están prestos a colaborar con cuanta causa abrace el Army, trascienden fronteras y utilizan todas las herramientas que tienen a su alcance para hacerlo.

Hay que decirlo: es una formidable fuerza que, hasta el momento, ha visto sus acciones más significativas en la incidencia en listas de éxitos y votaciones de premios musicales, en campañas de difusión de temas de interés de sus miembros, en acciones benéficas o de visibilización. ¿Cuánto pasará para que empecemos a ver al Army (y otros colectivos similares) en estrategias de movilización y participación ciudadana? ¿Será este un modelo a ser priorizado en futuras acciones de incidencia en políticas públicas?

Porque también hay que decirlo: las potencialidades para construir sentido de lo público son enormes, al igual que son enormes las interrogantes que quedan por descifrar ante una incursión de estos colectivos (heterogéneos, diversos y dispersos demográficamente), en cuestiones de política pública.

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