98 vueltas al sol y los cielos
Hay personas que solo cambian de dirección. Pero dejan la casa para que todos habitemos. Este es Juan Diaz Bordenave. Como el gomero de su Quinta Namichãi o como la frescura de su sabiduría, nos cobija, alienta e inspira.
Hoy es el cumpleaños 98 de Juan Diaz Bordenave y lo festejamos con alegría. Sus sueños son nuestros senderos y nos marcan el camino.
Desde el Instituto Latinoamericano de Comunicación expresamos nuestro orgullo por habernos inspirado y conocer que otro mundo es posible y que para ello habrá que hacer otra comunicación.
Por la Senda de Juan[1]
Implica movimiento, infinidad de vertientes, otras sendas que se juntan para luego abrirse hacia otros mundos. En ella hay confluencia de otras experiencias que recorren los cuerpos sures; en las sendas de los sures transitan y emergen ideas-acciones-saberes otro, desde donde se expresan voces y rostros vivientes a pesar de los eco-epistemicidios, para construir esperanzas.
… los pueblos originarios como los guaraníes, los quechuas y los aimaras, entre muchas otras etnias, rigen sus vidas, no por el lucro y la acumulación, sino por el “Tekoporã”, la Pacha Mama, el buen vivir. Sus creencias y prácticas giran alrededor de la unidad de los hombres entre sí, con la divinidad y con la naturaleza. En el seno de nuestros pueblos ancestrales se practica la economía solidaria (el “jopói” guaraní) y la vida de cooperación comunitaria se sobrepone al egoísmo individualista (Juan Díaz Bordenave, 2012).
Por la Senda de Juan pretende ser una proyección de la intensa búsqueda de Juan de una nueva humanidad, en un marco de Buen Vivir/Vivir Bien/Tekoporã. El desafío es una permanente y abierta continuación transformadora que se da en el mundo de la comunicación y la educación popular, intercultural y comunitaria.
[1] Nota Contratapa del Libro Por la Senda de Juan, desde Paraguay, América Latina y Otros Sures, 2023)