Freire y Juan Diaz: del proceso dialógico a la palabra que es vida para los Pueblos Guarani
Por Oscar R. Cáceres
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Una serie de paneles organizado por CIESPAL[i], la Asociación Boliviana de Investigadores de la Comunicación y la Universidad Católica “San Pablo”, Ecuador, concluyó en una gran celebración de los cien años de nacimiento de Paulo Freire. El evento fue apoyado por decenas de instituciones de varios países latinoamericanos. Por Paraguay estuvieron la Universidad Nacional de Pilar, UNP, y el Instituto Latinoamericano de Comunicación “Juan Díaz Bordenave”.
En este contexto, y en el cuarto panel realizado el 3 de setiembre, participó el Dr. Aníbal Orué Pozzo propuesto por el Instituto Latinoamericano de Comunicación Juan Diaz Bordenave, con el sugestivo título del tema “Juan Díaz Bordenave, un pensamiento Freireano” compartiendo la mesa con el Dr. Eric Torrico, estudioso boliviano.
José Luis Aguirre tuvo la gentileza de invitar a las entidades nacionales en este desfile de personas e instituciones más comprometidas de América Latina en la comunicación y la educación.
Freire es trasversal en todos los trabajos de Diaz Bordenave.
Aníbal Orué Pozzo partió su exposición con dos preguntas básicas. ¿Cómo y de qué manera los trabajos freireanos y Juan Diaz Bordenave se integran en este proceso? ¿De qué manera el pensamiento de Diaz Bordenave está en el de Freire?
Inició diciendo que Juan Diaz Bordenave se cruza, se encuentra con Paulo Freire en el proceso de investigación preparando su tesis doctoral basada en las problemáticas de la región de Pernambuco, Brasil, donde Paulo Freire realizaba sus actividades iniciales, “una región que está en torbellino y esa efervescencia” que es Pernambuco; “ese agreste brasilero, que hasta hoy sigue siendo sometida a los procesos de industrialización, de control y domesticación del pensamiento, inclusive”. Aquí se marca una primera aproximación entre Freire y Diaz Bordenave.
En el abordaje del tema planteó como dos caminos, dos matrices a fin de definir mejor esta interacción entre dos grandes personalidades en un proceso de sus propias construcciones.
Ante la primera pregunta ¿de qué manera el pensamiento de Paulo Freire está presente en Juan Diaz Bordenave y cómo?, Orué Pozzo señaló que Freire es “trasversal en todos los trabajos de Diaz Bordenave, está totalmente incorporado, a tal punto que uno no puede distinguir la separación”. Lo mismo sucede con el pensamiento de Luis Ramiro Beltrán en los trabajos de Diaz Bordenabe.
Difícil separar los pensamientos, se enriquecen juntos
La segunda pregunta de ¿qué forma del pensamiento de Diaz Bordenave está presente en Paulo Freire? ¿Es posible pensar eso?, manifestó que es un cuestionamiento que puede crear polémicas con el solo hecho de expresarlo, pero válido en el proceso de rescate de los autores y pensamientos de latinoamericanos.
Al decir de Orué, desde la misma enunciación Paulo Freire está presente en todo, en su vasta obra “singular, pero no única, en el pensamiento y en las transformaciones que el propio Freire va siguiendo a partir de los años, hasta llegar a 1968, con su clásica obra “Comunicación y extensión” que “abre una amplia avenida para repensar los procesos comunicacionales y los procesos de construcción de subjetividades en América Latina”.
Nuevos paradigmas desde nuevas subjetividades
Orué Pozzo, también conocedor de la realidad brasileña, por sus actividades y estudios, señala que Freire, con su trabajo con poblaciones rurales inicialmente en el campo de los procesos de alfabetización, inició un “proceso de cambio de paradigma en la construcción de subjetividades; pasar de una subjetividad de la escritura, a la subjetividad de la oralidad se da la posibilidad de otras formas de accesos al conocimiento”. Insiste en que la subjetividad marcada por la escritura es un paradigma que no incluye a otro paradigma, en el que la oralidad puede ser el paradigma o la subjetividad oral.

Juan Diaz Bordenave.
Juan trabaja en el IICA, un Instituto de la OEA que trabaja la relación y las transferencias de conocimientos y tecnológicas. Sin embargo, luego con Freire “vemos que no existe tal transferencia de conocimientos”, a menos que la intención sea imponer, lo que no puede suceder en el planteamiento de Freire.
La “educación no es vertical. En la educación no vertical, el educador se educa, el educador se educa educando y esas ideas son las que Juan lo lleva al campo como a la práctica”, afirma.
Juan con su experiencia en el campo de agronomía, su mundo de sujetos constituye también los campesinos, los productores, al igual que Paulo Freire se dirigía a la gente del campo y los obreros.
En este universo de sujetos, el acceso al conocimiento se realiza desde otras subjetividades, desde otro paradigma. Aquí comienza a concebirse el cambio de paradigmas “en estas subjetividades; en el paradigma colonial siempre fue hegemónico la escritura, que siempre tuvo un parámetro de imposición, de colonialismo en América Latina, pero lo que hace Freire es transformar en un paradigma de liberación”.
Diaz Bordenave: uno de los grandes pensadores sociales latinoamericanos y paraguayo
Y, ¿de qué manera está el pensamiento de Diaz Bordenave en el vasto mundo de Freire? Y Si lo está, ¿cómo? Paulo Freire, Luis Ramiro Beltrán, Armand Mattelart, Juan Díaz Bordenave y otros trabajan en América Latina, el gran territorio común. Freire, luego se traslada a Europa desde donde se orienta hacia otros continentes, “cargada de la subjetividad construida en este lugar, América Latina, donde tiene una fuerte presencia”. Con Freire, Latinoamérica se traslada a Europa y de aquí con trabajos de gestión y propuestas que se extienden a otros continentes participando “con sus conocimientos, su subjetividad y participa en todo el proceso de descolonización de Africa”.
Juan Díaz Bordenave, paralelamente, trabaja también esas subjetividades y experiencias en América Latina mediante sus trabajos en el IICA-OEA. Aunque Diaz Bordenave también estuvo por países europeos, asiáticos y africanos, su presencia en estos lugares no constituyen un fuerte “proceso constitutivo de su pensamiento social, comunicacional y educativo”.
Esta historia se puede presentar en varios planos. En el educativo, el pensamiento de Freire se extiende y atraviesa el amplio campo “todo esos procesos de incorporación de subjetividades y formas de repensar todos esos procesos”.
Haciendo un macro análisis las décadas de los 60, 70 y 80, de alguna manera, de alguna manera, dice Orué Pozzo, fue orientada por el pensamiento freireano, del cual Diaz Bordenave participaba activamente. Y tanto es así, que a partir de esa participación, Juan llega a constituirse “como uno de los grandes pensadores sociales latinoamericanos y sin lugar a duda en uno de los grandes pensadores sociales paraguayos”

Oratorio de Juan dedicado a San Francisco de Asís. Altos
Freire y Diaz Bordenave: cristianos comprometidos
Se puede hablar de muchas coincidencias entre Freire y Diaz Bordenave. Una de ellas es que ambos fueron cristianos comprometidos. Los cambios producidos en la Iglesia Católica con el Concilio Vaticano II, y las posteriores conferencias de obispos y la teología de la liberación animaron bastante a estos amigos. Diaz Bordenave, al igual que Paulo Freire participaban en círculos de espiritualidad, de reflexión y producción de conocimientos. Y en esos círculos participaban también importantes teólogos de la actualidad y de entonces, por ejemplo Frei Betto, Leonardo Boff y otros tantos. “Ambos conviven en un ambiente de profundo trabajo con las poblaciones rurales, y profundos sentidos religiosos a partir del Concilio Vaticano II”.
La Palabra es vida en el mundo guarani
La palabra como elemento, como proceso constitutivo, es fundamental de la subjetividad para Pablo Freire. “El proceso dialógico pensado por Freire, Juan lo retoma y lo piensa a partir del proceso de la palabra de los grupos guarani”, afirma Orué Pozzo.
“Para los guarani la palabra es fundamental. Aquel que no tiene palabra no tiene vida. Tanto es así que las mentiras no pueden existir en la comunidad guarani. La palabra crea vida, da vida y la palabra es vida. Aquel que no tiene palabra es una persona que ya no existe para la comunidad. A partir de ese proceso dialógico, nos incorpora esa palabra que posteriormente Juan encuentra en esa población paraguaya, no solo en Paraguay, también en Brasil, Argentina y Bolivia, territorio de los Guarani. Es interesante observar cómo esa construcción dialógica, donde la palabra es un elemento importante y fundamental; en esos procesos de cambios de paradigmas, cambios de subjetividades introducen nuevas subjetividades, ante todo ese proceso colonizador pesado, salvaje y violento”.
Menciona Orué que Juan Diaz recupera este proceso ya en los últimos años de su vida, con el regreso a su tierra, Paraguay, porque estuvo exiliado desde la década de los 50. Lo que hacía desde los años 60 en el Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura, IICA, “toda esa experiencia, descubre, cómo eso se une a las cuestiones ancestrales de los guarani”.
“La palabra, el proceso dialógico freireano es un proceso ya practicado por los Guaraní, desde siglos atrás; con la palabra, como elemento fundamental, en la formación de esa otra subjetividad. La palabra como vida y la palabra como forma de estructurar el sentido en la propia sociedad. Este sería el pensamiento de Diaz Bordenave, no solo de él, sino de la palabra de Latinoamérica en el pensamiento de Paulo Freire. Ese proceso dialógico, es un proceso profundamente anclado en las comunidades de pueblos originarios, en las comunidades guarani, que Juan lo recupera, a partir de esa perspectiva de Freire”.

Casa de Juan. Quinta Namichäi. Altos
“Existe entre ellos una gran convergencia en términos de visiones y perspectivas”
Si bien existe una pequeña diferencia generacional, dice, “existía también una gran convergencia en términos de visiones y perspectivas, sentimientos, espiritualidades, y ambos, consustanciados con la realidad latinoamericana”.
Mencionó que en el rescate de trilogía Freire, Beltran y Matelart, este acto tiene también sus profundas implicancias en el pensamiento social y político paraguayo a través de Juan Diaz Bordenave. Eso hace de “Juan un pensador freireano y, tal vez superó al maestro, – no en el sentido de calidad ni profundidad o sentido de superioridad-“.
Los escenarios y sujetos son los mismos. Lo que Freire incorporó en sus trabajos con las comunidades pobres en Brasil, Juan incorpora con las comunidades pobres en Paraguay, América Latina “y la población de pueblos originarios en los cuales la palabra, ese proceso dialógico, es fundamental. Y eso sin duda alguna, para Juan, ese proceso de constitución de esa subjetividad viene de los guarani”.
Pensar esa nueva subjetividad en América Latina, desde la decolonialidad
Ante la consulta de ¿en qué medida Freire y los autores aquí presentados contribuyen a la descolonización del pensamiento en América Latina?, Orué Pozzo manifestó que el eje fundamental para “pensar esa nueva subjetividad en América Latina, esa forma dialógica de entender los procesos, y sobre todo la posibilidad de repensar esas prácticas (…) el que Freire incorpore lo latente, eso le da sustentación y trascendencia en su pensamiento”.
Con esta sustentación, exposición y trabajo Paulo Freire consigue articular esas prácticas, “pensarlas como prácticas liberadoras, cambia los ejes del pensamiento y transforma críticamente esa forma tradicional de la enseñanza. Eso sin duda alguna es una nueva forma de pensar los procesos en América Latina”.
Es importante entender que los procesos también son múltiples, plurales. No son uno solo, los procesos tienen sus diferencias y son múltiples en cada país. Pero esta incorporación de Freire “posibilitan tener una sustentación muy fuerte para pensar un poco ese proceso de pensamiento no occidental, no colonial, que se está dando en América Latina y en el resto de los países tanto de África como de otras regiones también el mundo”
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[i] Pensamiento educativo y comunicacional de Paulo Freire, en el centenario de su nacimiento.1921-2021. Seminario realizado el 3 de setiembre de 2021. https://www.youtube.com/watch?v=vJdsrp67FFw&t=2412s